La fundación Tarahumara | José A. Llaguno

"Cerca de Dios, cerca del pueblo"

El padre José A. Llaguno vivió entre los Tarahumaras 32, años observando su calidad de vida y tomando conciencia de las carencias existentes en sus comunidades. Al percatarse de la difícil situación comenzó a realizar múltiples actividades, entre las que destaca un importante apostolado aéreo transportando medicinas, materiales para la construcción de viviendas e incluso enfermeros y misioneros.
Fue director del sistema de escuelas radiofónicas de la Sierra Tarahumara y su motivación principal fue defender los derechos y la cultura de esas comunidades denunciando las injusticias que históricamente se han cometido contra ellas.

Su filosofía de trabajo se basó en evitar la implantación de un modelo ajeno a la cultura Tarahumara y en contraste, acompañar a los habitantes de la Sierra en su propio proceso de desarrollo para aprender de ellos y unirse a sus causas. También aprendió a escucharlos desde su propia cultura y mentalidad, respetando sus creencias, prácticas e iniciativas.

El compromiso del padre Llaguno inició cuando estudiaba en el Seminario Jesuita; en Junio de 1951, llegó por primera vez a la Sierra Tarahumara en una Misión que el Seminario le había asignado. El 27 de Octubre de 1956 recibió en Guadalajara, Jalisco, la unción sacerdotal y ya ordenado, decidió regresar a la Sierra.

En 1972, emprendió cuatro investigaciones que constaban de un estudio socio-económico de las poblaciones de Sisoguichi, Norogachi y Carichí; una evaluación de las escuelas radiofónicas para un mejor uso del medio y un proyecto de educación agropecuaria. Tres años después, al consagrarse Obispo de la región Tarahumara, su primer acto fue la ordenación de Jesús Hielo Vega, el único sacerdote de origen Tarahumara que hasta ahora ha existido.

Un hecho sumamente relevante sucedió el 3 de noviembre de 1977, cuando Monseñor Llaguno se dio a la tarea de escribir al Procurador General de la República, con copia al entonces Gobernador de Chihuahua, Manuel Bernardo Aguirre, protestando por los abusos, maltratos y asesinatos de los que habían sido victimas los Tarahumaras por la Policía Judicial en la Sierra.

Preocupado siempre por defender los derechos de los indígenas y por mejorar su calidad de vida, en 1988 fundó la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos (COSYDD. A.C.), de la que fue elegido presidente. De este hecho se desprende la redacción de un documento clave que ejemplifica la lucha del padre Llaguno en favor de los indígenas tarahumaras: la Carta Pastoral de 1991, que aboga por los derechos esenciales de los habitantes de la Sierra y que constituye su última obra realizada en vida.

Como un hombre profundamente dedicado al trabajo humanitario, el padre Llaguno desarrolló diversas facetas: como científico con un doctorado de la Universidad Gregoriana en Roma, presentando su tesis titulada "La personalidad jurídica del Indio y el III Concilio Provincial Mexicano"; en la lingüística creó un método para aprender Tarahumara y como teólogo impulsó la publicación de los Fundamentos Teológicos de la Pastoral Indígena en México (1970).

El 26 de Febrero de 1992 en la clínica de Santa Teresita del poblado de Creel, Chihuahua, falleció Monseñor Llaguno de cáncer, dejando un legado de entrega y amor para los Tarahumaras que hoy se continúa a través del esfuerzo de miles de manos solidarias; sus restos descansan en la Catedral de Sisoguichi, en tierra Tarahumara.